Compartir a tu mujer para hacer un trío es de ser muy generoso, pero compartirla con el jefe es más preocupante porque como surja la química entre los dos te quedas sin curro y sin parienta. A veces con tal de caer en gracia hacemos lo que sea por complacer al que nos paga el sueldo, como éste empleado ejemplar que se citó con el jefe asegurándole que le iban a dar una de las mayores alegrías de su vida.